
(Fuente: terra.cl)
El especialista Boris Cyrulnik asegura que es normal que todos los niños tengan un comportamiento especial luego del terremoto. Puede que estén más callados, irritables o muy sensibles, ya que son “esponjas afectivas”. ¿Cómo actuar?, ¿Cómo evitar que un niño tenga un cuadro post traumático?, estas y otras preguntas las respondió el especialista.
Por:
Javiera Gajardo Tras el terremoto que
afectó nuestro país, los niños necesitan una forma adecuada de
comprensión para así evitar posibles casos post traumáticos, muchas
veces irreversibles. Junto con el especialista
Jorge Barudy, Cyrulnik explicó que los niños son “esponjas afectivas”,
por lo que reciben mucho las emociones de los padres, “si los padres
están tranquilos y se notan seguros, los hijos estarán bien”, dijo el
especialista, recalcando que es a los padres a quienes hay que ayudar en
un principio y no a los niños, ya que la relación es directa. No mentir ni crear fantasías El especialista hace un llamado urgente a los padres a
evitar las siguientes explicaciones del terremoto dirigida a los niños:
“tata Dios se enojó con nosotros”, “esto pasó porque somos pecadores”,
“si te sigues portando mal va a volver a temblar”. Los expertos piden no crear cuentos con la tragedia
recién ocurrida, “los niños necesitan coherencia y relatos que expliquen
las razones generales por los que la tierra se movió. Y por ende
comprender la realidad”, señalaron. En esto, especialmente los niños
desde dos a siete años son quienes más necesitan comprender, y crearles
cultura de qué es un terremoto, una réplica y un temblor y porqué
suceden. “Los niños de ahora, serán los expertos en terremotos del
futuro. Esto les servirá para toda la vida y valorarán haber vivido este
minuto”, explican. De las mismas fantasías como que Dios se enojó, o cosas
por el estilo, crean culpas en los niños. Si un pequeño se pelea con su
hermano pocas horas antes del terremoto, esté podría decir “donde me
enojé con mi hermano tembló así de fuerte, porque Dios se enojó
conmigo”. Puede que suene absurdo, pero los niños crean ese tipo de
historias cuando se les oculta la verdad. Permisos
y comprensión Que un niño esté irritable,
callado, sensible o muy regalón, es completamente normal y los expertos
son enfáticos en repetirlo una y otra vez. “Un niño necesita ser
comprendido por sus padres, que sus reacciones sean tomadas en cuenta y
escuchadas”, indican. Esto lo ejemplifican en que si el menor quiere
dormir con en la cama de los papás, esto se les conceda. Si hay un día
en que realmente no quiere ir al colegio, que también sea concedido. ¿Por cuánto tiempo?, Cyrulnik explica que cada padre o
madre se dará cuenta cuando es el minuto en que todo vuelve a la
normalidad en el mundo de su hijo. Porque cuando un niño es escuchado y
contenido por sus padres, tiene mayor facilidad de superar lo sucedido y
no tendrá traumas posteriores. En cambio, si el
niño llora en su pieza y nadie lo toma en cuenta, o le dicen “no seas
llorón si ya pasó lo peor”, o llega a la cama de sus padres y es
amonestado, el pequeño tiene casi la totalidad de posibilidades de
adquirir un trauma, el cual puede ser para toda la vida. Por otro lado, los expertos aseguran que la mejor
terapia para un niño, es jugar, pintar y hacer actividades de este tipo,
que de alguna forma lo hagan liberar las energías contenidas. Como
también apelar a los juguetes de apego como “ya vamos a dormir con tu
tuto”, “el osito pancho te acompañará todo el tiempo”, etc. Esta forma
ayuda mucho a los niños a sentirse protegidos, escuchados y más rápido
que los adultos pueden sanarse de la tragedia.
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